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12 octubre, 2017

Perforar el cartílago de la oreja no es tan doloroso como se piensa.

Perforar el cartílago de la oreja no es tan doloroso como se piensa.

El uso de aretes y piercing es una costumbre en el ser humano que data de decenas de miles de años, y aunque su significado puede ser muy distinto dependiendo de cada individuo, normalmente está asociado a cuestiones religiosas, culturales y de pertenencia a un grupo.

En algunos lugares del mundo está bien visto contar con numerosas perforaciones en todo el cuerpo. Tradicionalmente, en la mayor parte del así llamado hemisferio occidental sólo se acepta la perforación de ciertas partes del cuerpo como el lóbulo de la oreja en personas del sexo femenino.

Debido a los distintos puntos de vista que existen, el tema se presta a posturas muy variadas acerca de quién puede y quién no debe usar estos pequeños accesorios. Sin embargo, en este escrito nuestra opinión al respecto será neutral puesto que sólo abordaremos cuestiones fisiológicas del oído externo y sus posibles perforacionesDebido a los distintos puntos de vista que existen, el tema se presta a posturas muy variadas acerca de quién puede y quién no debe usar estos pequeños accesorios. Sin embargo, en este escrito nuestra opinión al respecto será neutral puesto que sólo abordaremos cuestiones fisiológicas del oído externo y sus posibles perforaciones.

La perforación más común de la oreja se realiza en el lóbulo de la misma, y comúnmente se considera que dicha práctica es segura y poco dolorosa. No obstante, hay actualmente muchas personas una o varias perforaciones en la así llamada hélix del pabellón auricular.

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Ésta es una zona difícil de perforar, al igual que el cartílago de la nariz. No obstante, si bien estas perforaciones lucen dolorosas, la ciencia y miles de testimonios dicen lo contrario. Ante todo debemos de tener en cuenta que el cartílago de la oreja es un tejido de tipo elástico, una parte del cuerpo que tiene pocos nervios y por tanto poca sensibilidad. Muchas personas afirman no haber sentido gran dolor al momento de perforar esta zona del cuerpo, sólo reportan haber escuchado un sonido parecido al de una aguja perforando un cartón.

Ciertamente, cada uno de nosotros es dueño de su cuerpo, y por lo tanto es nuestra propia responsabilidad cuidarlo y decorarlo” como mejor nos parezca, con el consecuente dolor que se tenga que soportar. Lo que sí es indiscutible es que conviene siempre observar procedimientos y medidas de higiene seguros para tal efecto.    Fuente: http://www.vix.com

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